Clima escolar y crisis de autoridad

Aportes de la Disciplina Positiva

El clima emocional escolar, una base necesaria

​Hoy en día, son cada vez más los niños y adolescentes que llegan al aula abrumados por el estrés, el miedo, la preocupación por los problemas en casa, la falta de seguridad en sí mismos… ¿Cómo podemos esperar que aprendan bien bajo esas condiciones? No aprende lo mismo un niño con seguridad, curiosidad y confianza que un niño inseguro, estresado y con baja autoestima. Y cuando pensamos en los adolescentes, debemos considerar también la vulnerabilidad emocional propia de esa edad evolutiva.


​Los seres humanos somos una unidad. Si en el plano emocional se da algún desequilibrio, eso repercute inevitablemente en el resto de las dimensiones: la intelectual, la física, la social, la espiritual.


​La Disciplina Positiva nos brinda una respuesta a esta problemática, proponiendo un enfoque integrador que promueve el bienestar emocional y la integración cerebral de los alumnos para potenciar su aprendizaje y desarrollo integral.

El modelo de la Disciplina Positiva, una respuesta

​La Disciplina Positiva es un modelo educativo que fue presentado en los años 20 por Alfred Adler y Rudolf Dreikurs y posteriormente promulgado por la psicóloga Jane Nelsen. Esta corriente defiende que la clave de la educación reside en el respeto mutuo, de modo que anima a los educadores a abordar su actitud de forma firme y amable al mismo tiempo, poniendo límites que actúan como guías y que propicien habilidades para la vida, generando un clima más armónico y colaborativo en el aula. En definitiva, consiste en el equilibrio entre las normas y la paciencia y amabilidad para su aplicación y cumplimiento

De esta manera, se crea un vínculo emocional que permite el buen comportamiento y desarrollo del alumno y también un sano vínculo con el adulto referentes.

Los 5 principios de la Disciplina Positiva​​

CONEXIÓN Y PERTENENCIA


​La Disciplina Positiva ayuda a los niños a tener un sentido de conexión y pertenencia. Esta es una regla básica de supervivencia, pues todos necesitamos sentirnos valiosos, aceptados y capaces de conectar con los demás. 

RESPETO MUTUO



El respeto mutuo implica tener fe en las capacidades propias y ajenas; interés en el punto de vista ajeno aparte del propio; y una buena disposición para responsabilizarse de la propia contribución al problema. De esta manera podemos, como docentes, motivar a nuestros alumnos y al mismo tiempo obtener su colaboración.

HABILIDADES PARA LA VIDA



La Disciplina Positiva enseña habilidades sociales, emocionales y cognitivas como el respeto, la autorregulación, la comunicación, la preocupación por los demás, la solución de problemas y las habilidades para contribuir y cooperar. Es constructiva, fortalece a los alumnos, los ayuda en su autoestima y los motiva a ser responsables y autónomos.

AMABILIDAD Y FIRMEZA

​La amabilidad es importante para demostrar que respetamos al niño. La firmeza, por su parte, es importante para demostrar que nos respetamos a nosotros y respetamos las necesidades de la situación La firmeza no es enojarse, sino mostrar seguridad en lo pautado y establecido como límite. El desafío está en expresarlo con claridad y amabilidad. Y la amabilidad no significa decir siempre que sí, sino ser consciente de que para que un alumno responda a las reglas y colabore, no necesitamos primero que se sienta humillado, avergonzado ni poco tenido en cuenta. 

EFICACIA A LARGO PLAZO


Si bien todos deseamos soluciones rápidas y fáciles, la Disciplina Positiva, aunque funciona a corto plazo, se centra  más bien en una mirada a largo plazo y tiene la intención de enseñar al niño competencias básicas no solo para el momento presente sino para toda la vida.  En otras palabras, además de apagar incendios hoy, la Disciplina Positiva siembra habilidades para el mañana